martes, 24 de abril de 2012

Carlos Irázabal


Nace en Zaraza (Edo. Guárico) el 14.8.1907
Muere en Caracas el 7.12.1985
Abogado, diplomático, escritor y político. Figura como uno de los activistas de izquierda que en Colombia suscribieron el llamado Plan de Baranquilla (1931). Fueron sus padres Carlos Irázabal Pérez y Enriqueta Tirado. La primaria la realizó en Zaraza. En 1919 se trasladó con su familia a Caracas, cursando bachillerato en el Colegio Salesiano y en el Liceo Caracas. Ingresó a la Universidad Central de Venezuela para cursar derecho. Participó en los sucesos de febrero de 1928 durante la Semana del Estudiante, por lo que fue apresado junto con algunos de sus compañeros y enviado al castillo de Puerto Cabello donde permaneció por un tiempo. Luego, con motivo del alzamiento del Cuartel del Cuño en abril de ese año, cuyo jefe fue el capitán Rafael Alvarado Franco, se le detuvo en Barquisimeto siendo recluido en el castillo de “Las Tres Torres” y luego fue trasladado al castillo de Puerto Cabello. En 1930, tras su liberación retomó los estudios de derecho, los cuales culminó al año siguiente. En 1931, fallecido su padre, quien había sido detenido y encarcelado en el castillo de Puerto Cabello, decidió marcharse de Venezuela.
Encontrándose en Barranquilla (Colombia), entró en contacto con otros líderes políticos exiliados como Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Ricardo Montilla y Manuel Felipe Rugeles. Después de 6 meses en el hermano país, decidió partir hacia Trinidad, donde coincidió con Miguel Otero Silva. Posteriormente se radicó en España, país en el que estaba residenciada su familia y en el que mantuvo relaciones con muchos exiliados e intervino en actos organizados en contra del régimen del general Juan Vicente Gómez. En 1936, regresó a Venezuela y se dedicó a la actividad política. Durante este tiempo ingresó al Partido Revolucionario Progresista (PRP) organización de tendencia marxista, y estuvo vinculado a la Organización Venezolana (ORVE), fundada por Rómulo Betancourt con la finalidad de unificar a los partidos políticos de carácter progresista que hacían oposición al régimen del general Eleazar López Contreras. En 1937 fue expulsado del país junto con un grupo de dirigentes políticos considerados comunistas por el gobierno de López Contreras. Después de una breve estadía en México regresó clandestinamente a Venezuela, siendo descubierto y recluido en el castillo de San Carlos, primero, y en el castillo de Puerto Cabello después. Al poco tiempo fue liberado y deportado de nuevo a México en donde estuvo hasta principios de los años 40. De regreso al país retomó la actividad política y ejerció como abogado. En 1941 fundó junto con Francisco “Kotepa” Delgado y Miguel Otero Silva el semanario humorístico El Morrocoy Azul. En 1944 el presidente Isaías Medina Angarita lo designó miembro de la Comisión Preparatoria de la Ley de Reforma Agraria. En enero de 1945 resultó electo diputado al Congreso Nacional por el Distrito Federal, representando al partido Unión Popular Venezolana (UPV), agrupación de orientación comunista que apoyaba al presidente Medina Angarita; ese mismo año fue designado miembro del Consejo Supremo Electoral. Derrocado el gobierno de Medina se dedicó al ejercicio del periodismo y al trabajo en la empresa privada. En 1958, tras la restauración de la democracia, fundó junto Alejandro Hernández, Raimundo Aristiguieta y Luis Hernández Solís, la Asociación Pro-Venezuela, organismo del cual fue vicepresidente ejecutivo. Entre 1959 y 1982 se desempeñó en la carrera diplomática, ocupando los siguientes cargos: cónsul general de Venezuela en Ámsterdam, embajador plenipotenciario en Holanda, y embajador en Trinidad y Tobago, y República Dominicana. Tras su jubilación como diplomático se dedicó a la actividad privada, siendo asesor de la presidencia de Alimentos Margarita. Como escritor, Irazábal fue autor de 2 libros, Hacia la democracia (1939) y Venezuela esclava y feudal (1961), en las que hace, por primera vez, un análisis de la historia de Venezuela desde una perspectiva marxista, constituyendo el inicio de lo que será una corriente de interpretación sistemática de la realidad venezolana en la cual se utilizan las categorías del materialismo histórico para explicar los problemas económicos y políticos de la sociedad venezolana.

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